24/07/2025
El otro rostro de Barilla: pasta, arte y modernismo
En 1968, el Grupo Barilla inauguró en Parma, Italia, la que pronto se convertiría en la fábrica de pasta más grande del mundo. Concebida para modernizar la producción y responder a la creciente demanda internacional, la planta no solo fue un avance industrial, también se transformó en un inesperado escenario para el arte.
Todo comenzó con Pietro Barilla, heredero de la compañía, que creía que la belleza debía estar al alcance de quienes pasaban sus días trabajando entre silos industriales y cintas transportadoras. Bajo esa convicción reunió una colección de arte moderno que incluía obras de Boccioni, De Chirico, Magritte, Guttuso, Morandi, Chagall, Picasso e incluso esculturas de Rodin, Moore y Manzù.
Estas piezas no se guardaron en un museo: se integraron en el propio espacio industrial. Pasillos, oficinas y salas de reunión se convirtieron en una galería viva. En los corredores donde se hacía pasta, también se miraba a Picasso. Pietro Barilla lo explicaba así en una entrevista:
“Me gusta que las personas que trabajan para la empresa estén rodeadas de pinturas y esculturas. Que haya una obra más o menos importante en cada oficina. Aunque su importancia la definan los críticos de arte, para mí todas son importantes: las elegí una por una en un arrebato de entusiasmo.”
Durante las décadas de 1970 y 1980, esta mezcla entre producción y arte se convirtió en parte de la identidad de la empresa. Mientras exportaban millones de toneladas de pasta, los trabajadores convivían diariamente con escenas surrealistas, naturalezas muertas y formas abstractas que colgaban en las paredes del lugar.
Con el tiempo, esta visión derivó en la creación del Archivo Storico Barilla, un fondo histórico reconocido oficialmente en Italia por su valor cultural, que resguarda desde los carteles publicitarios diseñados por Erberto Carboni hasta fotografías, empaques y las propias obras de arte de la colección.
Parte de este legado se trasladó luego al Barilla Center, un complejo inaugurado en 2003 que combina espacio cultural, academia culinaria y comercio en el mismo sitio donde alguna vez operó la fábrica.
(Foto: Pietro Barilla con su esposa Marilena y los cuadros de Pablo Picasso y Fernand Léger de su colección, alrededor de 1963. Foto de Bruno Vaghi)