13/05/2020
No nos gusta dar como si pudiésemos reducir toda una explicación a un par de frases atractivas. Pero sí podemos compartirles un relato, a partir de lo que vemos.
Las redes sociales explotaron. Toda empresa/emprendimiento se tuvo que crear sus cuentas para acercarse al usuario, para mostrar la "cocina" de su producto/servicio. Y existió una época (muy feliz para todos), en la que realizabas una publicación y andaba bien. Andaba bien quería decir, al menos, que la veían todos tus fans/seguidores.
Eso ya no sucede. Lo habrás notado si manejás tus cuentas. Dicen, aproximadamente, que tienen un alcance de hasta el 10% de tu cantidad de fans, salvo que el contenido sea furor (cosa cada vez menos frecuente). ¿Qué pasó? Nada del otro mundo. Facebook decidió buscar la manera de monetizar su empresa (un poco más, sí) y ahora quiere que le pagues para tener más alcance.
Esto, explicado muy brevemente, hizo que pensáramos aún más en nuestros servicios. Y creemos que, por un lado, existe la comunicación orgánica (tus publicaciones diarias/semanales) en la que le contás a tus seguidores alguna novedad, una sensación, una cualidad, un sentimiento, un entretenimiento, etc. Es decir, tus redes están para sostener la identidad de tu emprendimiento. Y para todo aquel que quiere saber quién sos.
Pero no para llegar a un nuevo público potencial, que es el que te permite crecer, te permite aumentar tus probabilidades de venta, te permite encontrar al usuario que mostró o puede mostrar un interés en lo que vos ofrecés. Eso es, lo que nosotros llamamos, la comunicación inorgánica, que no es otra cosa que la contratación de anuncios publicitarios, que no es otra cosa que pautar en medios, que no es otra cosa que planificar esa publicidad, que no es otra... bue, pará. Es un mundo nuevo, sí, que bien hecho, tiene excelentes oportunidades.
En general, el primer acercamiento de empresas y comercios es "promocionar la publicación" que hicieron en sus redes, por un monto pequeño. Y algunos resultados hay. Pero la inversión se puede optimizar muchísimo más. Primero, usando el administrador de anuncios. Segundo, instalando píxeles de seguimiento a la publicidad para que, tercero, puedas tener estadísticas reales del rendimiento de tu inversión, y cuarto, puedas hacer remarketing (mostrar la publicidad a usuarios que visitaron tu sitio, por ejemplo). Quinto, realizando un diseño acorde al funcionamiento de la publicidad en redes (la imagen no debe tener más de un 20% de texto). Sexto, imaginando qué recorrido querés que hagan desde la publicidad (lo llevo a un sitio web, a messenger, ¿a dónde?). Séptimo, fijando un objetivo de publicidad (que me den sus datos de contacto, que compren algo, que visiten mi sitio, que me conozcan, ¿qué quiero?).
En fin, sí ya lo hacés, lo podés hacer mejor.