29/08/2022
El sistema financiero en general, es atacado diariamente por amenazas externas. Aunque la mayoría de intentos no logran su cometido, también es cierto que los delincuentes son persistentes y cada vez más ingeniosos para aprovechar cualquier falencia de las entidades o descuido de los usuarios.
Phishing: Se trata del envío de correos electrónicos con la apariencia de proceder de fuentes de confianza, como bancos, o entidades de seguro, pero en realidad es una suplantación.
El objetivo de los delincuentes es obtener información confidencial de los usuarios, como las contraseñas, pin de tarjetas de crédito, por medio de links, archivos adjuntos, o formularios.
Malware financieros: Los malware financieros son el problema más común asociado con las transacciones fraudulentas en la banca digital en la actualidad.
Comúnmente identificado como troyano bancario, los malware financieros buscan acceder a las cuentas para robar dinero y datos financieros, así como proporcionar a los cibercriminales acceso a los activos y equipos de los usuarios y de las organizaciones financieras.
A medida que se incrementa la popularidad de la banca móvil en los celulares, los malware financieros también han ido aumentando.
Ransomware: es un ciberdelito tipo secuestro. El ciberdelincuente toma control del equipo o sistema infectado y lo “secuestra” cifrando la información, y bloqueando la pantalla. Después, el usuario es víctima de extorsión, en donde comúnmente se le exige un pago económico a cambio de recuperar el normal funcionamiento.
Se recomienda no acceder a las pretensiones de los delincuentes, porque una vez infectados por un ransomware, es casi imposible que el equipo retorne a la normalidad.