07/03/2022
Es notorio que la primera cooperativa surgió en 1844, creada por un grupo de obreros –en su mayoría tejedores– con el nombre de Sociedad de los Equitativos Pioneros de Rochdale, localidad inglesa cercana a Manchester. Pero no está suficientemente difundido que uno de los 28 fundadores de esa histórica cooperativa era una mujer: Ana Tweedale, circunstancia excepcional para la época.
George J. Holyoake, autor de “La historia de los Pioneros de Rochdale”, relata que durante las reuniones previas que se celebraban en un salón de los partidarios del Cartismo, éstos reprocharon al grupo de cooperativistas que su entusiasmo por la iniciativa los estaba llevando a abandonar el compromiso cartista. Sintiéndose ofendidos, decidieron fijar como nuevo lugar de encuentro la cervecería “Trabajo y Salud”, gracias a que Ann logró que el propietario, su hermano Samuel, también miembro del grupo, accediera a facilitarles una sala.
También comenta Holyoake que luego Ann Tweedale se casó con Benjamín Standring, a quien convenció de incorporarse después de la boda a la cooperativa de los pioneros, debido a que en aquellos tiempos las mujeres casadas no podían legalmente ser accionistas de una empresa.
Esta herencia cooperativa se ha mantenido prácticamente intacta durante 160 años y se puede rastrear hoy con claridad en los 7 principios cooperativos que resumen la esencia de la identidad cooperativa. Los 7 principios, lejos de encarnar una declaración vacía de contenido real, inspiran hoy la mayoría de los regímenes legales aplicables a las cooperativas de todo el mundo y, por tanto, se traducen en prácticas concretas de funcionamiento cooperativo, también en nuestro entorno.
Fuente: Diario Opinión de Bolivia