19/02/2026
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¿Dignidad o Sumisión? El Oscuro Juego de la Gobernación de Nariño.
La promesa de una inversión superior a los 250.000 millones de pesos por parte de la Gobernación de Nariño hacia los municipios no ha sido recibida con el entusiasmo que el progreso debería despertar. Por el contrario, ha encendido las alarmas de la ciudadanía y los organismos de control. Lo que debería ser una gestión técnica y equitativa, hoy parece haberse transformado en una herramienta de coacción política orquestada, presuntamente, desde el despacho del propio Gobernador.
La Traición al Pacto Histórico
Resulta paradójico —y para muchos, una traición flagrante— que un mandatario que llegó al poder bajo las banderas del Pacto Histórico, hoy actúe como el principal dinamizador de fuerzas ajenas y cuestionables. El Gobernador no solo ha incumplido su promesa de mantenerse al margen durante el tiempo electoral, sino que ha convertido su gestión en una maquinaria de presión.
La militancia que lo eligió observa con estupor cómo las banderas del cambio han sido reemplazadas por alianzas de conveniencia con sectores como el Partido Verde y figuras vinculadas al conservadurismo tradicional, como Enríquez Caicedo, o candidatos de dudosa procedencia financiera como Ronal Tenorio.
La "Mendicidad" de los Alcaldes
En los pasillos de la política regional el murmullo es unánime: la dignidad de los alcaldes de Nariño está en jaque. Bajo la apariencia de "gestión de proyectos", se esconde un mecanismo de extorsión institucional. Se reporta que, municipio por municipio, el Gobernador condiciona la viabilidad de las obras a cuotas electorales específicas para sus protegidos: Benildo Estupiñán y Alejandra Abasolo.
El dilema es perverso: o los alcaldes aseguran los votos para la estructura del Gobernador, o los recursos para sus comunidades simplemente no llegan. Esta práctica no solo es una falta a la ética pública, sino que constituye una presunta corrupción en el manejo de recursos que pertenecen a todos los nariñenses, no a un proyecto político personal.
Prácticas Cuestionables y el Juego Doble
La incoherencia del mandatario llegó a su punto máximo cuando, tras verse obligado a retroceder en sus ataques directos contra el Gobierno de Gustavo Petro, presuntamente instrumentalizó a los alcaldes para que fueran ellos quienes despotricaran del Ejecutivo Nacional. Es un doble juego peligroso: se sirve de la imagen del Pacto Histórico cuando le conviene, pero debilita sus bases apoyando candidatos que utilizan métodos clientelistas, como los polémicos bingos de Alejandra Abasolo o las tácticas de funcionarios ya sancionados por la Procuraduría.
Un llamado a la vigilancia
La ciudadanía y los medios de comunicación no pueden ser espectadores pasivos de este festín de recursos públicos. Es urgente auditar cada peso de esos 250.000 millones.
Nariño no puede permitir que la inversión social dependa del "tamaño de las rodilleras" que los alcaldes estén dispuestos a usar frente a Gobernación. La dignidad del departamento no tiene precio, y mucho menos puede ser la moneda de cambio para alimentar las ambiciones de quienes traicionaron la confianza popular.