11/06/2020
Una de las primeras cosas que debemos tener claro a la hora de realizar un diseño es el modelo de color que vamos a utilizar, RGB o CMYK, la calidad de la impresión es fundamental a la hora de emprender un trabajo de corte profesional y esto dependerá a donde lo vas a aplicar, digital o impreso. Principalmente, nos referimos al cambio cromático que sufre en ocasiones la imagen desde la pantalla del ordenador hasta la impresión propiamente dicha. Estas diferencias vienen relacionadas con el paso de un esquema de color RGB a otro CMYK:
El esquema RGB (Red, Green and Blue, o rojo, verde y azul) utiliza combinaciones de estos colores para crear millones de otros colores fuertes y combinaciones, y es el usualmente utilizado en las pantallas de televisión y ordenadores. Sin embargo no se usa en impresión offset, donde el esquema usado es el CMYK.
El esquema CMYK trabaja en cuatricromía, con los colores cyan, magenta, amarillo y negro. Estos cuatro colores se mezclan con diversos porcentajes para conseguir cualquier tono, representado el 0% una adición de nada de color y el 100% una adición por completo del color indicado. Es decir, el color amarillo al 100% dará como resultado una impresión en amarillo. Es este el sistema utilizado en la impresión offset. Estos cambios tienen que tenerse en cuenta por parte de los diseñadores. Así, por ejemplo, en CMYK hay muchos que cometen el error de fijar, por ejemplo, el negro al cien por cien en la escala y los demás colores cayendo al cero por ciento, por lo que se crea un negro poco saturado, con un tono diluido poco agradable. Para conseguir ese tono negro saturado lo ideal sería combinar C=60%, M=el 40%, Y=40 K=100%. De esa forma sí que se consigue el efecto deseado. Es, en cualquier caso, un ejemplo de cómo este formato de impresión debe de ser tomado en cuenta a la hora de establecer el formato final de la imagen para conseguir los efectos deseados. En cualquier caso, resulta claro que el conocimiento de ambos sistemas de color es absolutamente necesario para poder prestar un servicio profesional y el propio diseñador debe manejarlos con soltura para hacer correctamente su trabajo.