27/04/2026
En Quimiag, en la Finca El Conventillo, para muchos tan solo un lugar, para Diana un lugar en dónde aprendió a mirar diferente.
Ahí, entre cultivos, montañas y ciclos de cosecha, entendió que el campo no solo alimenta: también enseña, guarda memoria y revela posibilidades a quien se detiene a observar.
De ese lugar nace Sultán de los Andes. De una finca familiar. De una historia vinculada a la agricultura. De una mujer que, desde la biotecnología y el amor por su tierra, decidió preguntarse qué más podía nacer de aquello que siempre había estado frente a sus ojos.
No nació desde la necesidad de crear un producto más, sino desde el deseo de darle valor a lo que ya existía: el maíz, la finca, las montañas, la neblina y esa alegría del campo que vive en las fiestas, el carnaval y las coplas populares.
Nuestro trabajo fue escuchar todo eso: El maíz como símbolo de vida y abundancia, Riobamba como La Sultana de los Andes, la ciencia detrás del proceso y la emoción detrás de la idea.
También entendimos que esta identidad no podía sentirse fría ni minimalista, porque su origen tampoco lo era. Tenía que ser auténtica, local, colorida y conectada con la tierra.
Por eso construimos la marca desde su historia, misión, visión y valores, hasta una expresión gráfica capaz de sostener lo que representa.
Primero pusimos en palabras su esencia: una creación nacida del campo, guiada por la innovación y sostenida por el respeto a la naturaleza.
Luego le dimos forma a su identidad visual: el maíz como vida y abundancia, la caña como origen, la vasija como tierra y tradición, y las montañas como orgullo andino.
La etiqueta se trabajó como un paisaje vivo: verdes de cultivo, tonos tierra, amarillos de cosecha, naranjas de fiesta y contrastes profundos que evocan Quimiag.
Una etiqueta que no solo viste una botella: cuenta una historia. Sultán de los Andes es ciencia, cultura y tradición. Una idea nacida de la curiosidad, convertida en identidad.
En Feria Design Studio creemos que una marca no se inventa desde cero. Se descubre en la historia de quien la crea y se traduce en palabras, formas, colores y símbolos capaces de sentirse.