01/09/2026
Hace un par de años me llamó una bodega familiar que había rediseñado su marca dieciocho meses antes, con otro estudio, y ya se planteaban repetirlo entero: nombre, etiqueta, web.
El problema no era el gusto. Era que nadie había investigado antes de diseñar: la etiqueta no funcionaba en su propia máquina de impresión, el nombre chocaba con otra bodega, y nadie les había preguntado cómo hablaban sus clientes al pedir ese vino.
Rediseñar una vez es normal. Rediseñar dos veces en menos de dos años casi siempre significa que la primera decisión se tomó con prisa.