21/08/2026
LA HIPOCRESÍA: ¿QUIÉN DECIDE QUÉ ES MAGIA Y QUÉ ES RELIGIÓN?
Hay una cuestión histórica que me parece mucho más interesante que decir simplemente que la Inquisición perseguía la “magia”.
Durante siglos, los tribunales de la Inquisición católica persiguieron prácticas calificadas como hechicería, adivinación, superstición o nigromancia. Existieron procesos contra personas acusadas de utilizar grimorios, realizar rituales mágicos, invocar fuerzas sobrenaturales o intentar obtener conocimientos ocultos.
Pero observemos el otro lado.
La tradición católica conserva y venera restos humanos atribuidos a santos y santas: cráneos, huesos, sangre, corazones y otras partes del cuerpo.
El cráneo atribuido a María Magdalena se conserva en un relicario en la basílica de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume, en Francia.
De Santa Águeda se conservan numerosas reliquias. Su cráneo y otros restos se encuentran dentro de un impresionante busto-relicario del siglo XIV. También existen relicarios que contienen otras partes de su cuerpo.
En Nápoles se conservan ampollas que contienen lo que la tradición católica considera la sangre de San Gennaro, cuya famosa “licuefacción” se celebra públicamente varias veces al año.
Y hay muchos más ejemplos.
Ahora bien, hay que hacer una precisión importante: esto no significa que reliquias y nigromancia sean exactamente lo mismo.
La teología católica establece una diferencia fundamental: la reliquia se venera como recuerdo y signo de una persona considerada santa, y se pide su intercesión. La nigromancia, en cambio, implica prácticas de adivinación, invocación de los mu***os o búsqueda de conocimientos ocultos mediante ellos.
La diferencia existe.
Pero entonces surge una pregunta incómoda:
¿Por qué una persona podía ser acusada de superstición, magia o nigromancia por realizar determinados rituales con objetos relacionados con los mu***os, mientras que dentro del culto católico podían conservarse, manipularse, exhibirse y venerarse restos humanos como objetos sagrados?
En ambos casos encontramos elementos que, vistos desde fuera, pueden resultar sorprendentemente parecidos:
restos humanos + ritual + objeto sagrado + creencia en una intervención sobrenatural.
La cuestión no es afirmar que ambas prácticas fueran idénticas.
La cuestión es preguntarnos:
¿QUIÉN TENÍA LA AUTORIDAD PARA DECIDIR QUÉ ERA MAGIA Y QUÉ ERA RELIGIÓN?
Porque quizá la frontera entre “milagro”, “reliquia”, “superstición” y “magia” no dependía únicamente de lo que se hacía con el objeto…
sino también de quién lo hacía, dentro de qué institución y bajo qué autoridad religiosa.
Y aquí aparece una de las grandes paradojas de la historia de la Inquisición católica:
lo que para unos podía ser superstición o nigromancia, para otros podía convertirse en una práctica legítima de devoción.
¿Doble rasero?
¿Una diferencia teológica legítima?
¿O ambas cosas dependiendo de la época y del contexto?
No doy la respuesta.
Y entonces aparece otra pregunta todavía más incómoda:
¿POR QUÉ TANTAS DE LAS PERSONAS CUYOS RESTOS TERMINARON CONVERTIDOS EN RELIQUIAS FUERON PERSONAS QUE, SEGÚN SUS TRADICIONES, SUFRIERON TORTURA, EJECUCIÓN O MUERTE VIOLENTA?
Águeda fue torturada.
Gennaro fue ejecutado.
Muchos otros mártires venerados como santos fueron igualmente perseguidos y asesinados.
Sus cuerpos, sin embargo, no desaparecieron simplemente en una tumba.
Con el paso de los siglos, sus huesos, cráneos, sangre y otros restos fueron separados, trasladados, introducidos en relicarios, expuestos públicamente y convertidos en objetos de veneración.
¿No crees que la tortura continua para el alma de estas personas que no dejan descanzar en paz, para lo que de la iglesia los mataron por herejias?
Y aquí está la paradoja que me interesa:
El cuerpo de una persona mu**ta podía ser objeto de veneración cuando la institución religiosa lo reconocía como reliquia, mientras que determinadas prácticas realizadas por particulares sobre mu***os podían ser calificadas de superstición, hechicería o nigromancia.
Entonces la pregunta no es:
“¿Reliquias y nigromancia son exactamente lo mismo?”
No. Históricamente y teológicamente existe una diferencia
¿La institución que realizaba el ritual?
¿La autoridad que lo aprobaba?
¿O simplemente quién tenía el poder de definir qué práctica era legítima y cuál debía ser perseguida?
Porque quizá la frontera entre:
MILAGRO — RELIQUIA — SUPERSTICIÓN — MAGIA — NIGROMANCIA
no haya sido siempre tan evidente como hoy queremos pensar.
Y esa es, precisamente, la parte de la historia que merece ser discutida.
¿Qué opinan?