27/12/2020
¿Sabes por qué ponemos un árbol en Navidad?
Hay diferentes versiones que explican el origen del árbol de Navidad, aunque la más común lo vincula con la celebración nórdica de Yule.
Los romanos actualizaron esta tradición en invierno con la fiesta de Saturnalia y después llegaron los cristianos con la navidad.
En la mitología nórdica encontramos el árbol Yggdrasil, el árbol de la vida. Sus raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos, y por ello los pueblos nórdicos decoraban un árbol con antorchas para celebrar el solsticio de invierno.
La noche más larga del año, el solsticio de invierno, el momento que marca el final de la oscuridad y la llegada de la luz.
En el Norte esto significaba el triunfo de la vida sobre la muerte, un momento de celebración, las familias y los amigos se reunían ante el fuego para celebrar que estaban vivos y para recordar a los que se habían quedado por el camino.
Más tarde, cuando los pueblos paganos fueron evangelizados, los cristianos adaptaron la costumbre del árbol decorado y modificaron la decoración por manzanas, símbolo de la tentación cristiana, y velas.
Con el paso de los años, la tradición del árbol de Navidad se fue extendiendo y los elementos utilizados para su decoración fueron evolucionando, sumaron las bolas y las guirnaldas, la estrella que se coloca en la punta que recuerda a la que guió a los Reyes Magos hasta Belén, lazos o luces.
La costumbre de poner el árbol de Navidad llegó a España hacia el año 1870, de la mano de la princesa rusa Sofía Troubetzkoy, esposa de José Osorio y Silva, marqués de Alcañices. Así, se cree que el primer árbol de Navidad de nuestro país se instaló en Madrid, en el desaparecido palacio de Alcañices.