06/08/2016
La Hora del PAN Sonora
Por: Nicanor Véjar
Pues sí, tal como reza el refrán, se cumplió el plazo y este domingo los afiliados panistas, auténticos y cachirules, habrán de emitir su voto para elegir a uno de los tres candidatos que en estos últimos días, con coloridas frases y a veces subidas de tono, tratan de convencer a la militancia de darles su apoyo.
Son tres los suspirantes o representantes de algunas corrientes y liderazgos, incluso algunos absolutamente no panistas, quienes buscan asentar sus reales en la estructura formal de representación panista en el estado. Atendiendo estrictamente el orden alfabético, están en la contienda, y han inundado las redes sociales, Adrián Espinoza, David Galván y Ernesto Munro.
Si por la víspera se saca el día, llama la atención que en los tres equipos están incluidos personajes que ocuparon altos puestos en la estructura del sexenio estatal anterior, empezando por los mismos candidatos, en una distribución evidentemente planificada por el exmandatario Guillermo Padrés, panista, aunque de claras y mantenidas además, raíces priístas, tan cuestionado, igual que sus contrapartes priistas de Chihuahua, Veracruz, Nuevo León y Quintana Roo, entre otros. En ese contexto se intuye que el candidato Espinoza es el que trae la mayor carga de padrecismo y, por lo tanto, en las reglas tradicionales de la política, el sacrificable; querer hacerlo ganar sería el pretender atrincherarse en un camino ya fallidamente recorrido.
Entonces la verdadera batalla está entre Galván y Munro; el primero trae la fama de ser apoyado por el CEN panista con conexiones, en primer lugar con el secretario general, Damián Zepeda Vidales y con su presidente y presidenciable, Ricardo Anaya Cortés; Galván se desempeñó hasta hace unos meses, como Coordinador Nacional de Diputados Locales, además de salir de las filas de la en un tiempo llamada tercera vía panista; el segundo, quien se metió a la contienda hace apenas 3 meses, ha basado su estrategia en el panismo tradicional y sus viejos liderazgos, la misma por cierto que usara Padrés para hacerse del control del PAN en Sonora. Aquí prevalece la sombra de, en este caso otra presidenciable, Margarita Zavala. Como se ve, hay también en el proceso una vertiente de la batalla interna por el 2018.
Lo cierto es que no va a estar fácil para los militantes elegir entre estos dos candidatos, pues deben de tener la certeza, en primer lugar de que el ganador se deslinde del grupo que gobernó el sexenio pasado y que llevó a la debacle electoral a ese instituto político, incluyendo ese deslinde, en primer lugar a su jefe político, además de tener cuidado de no arrastrar al panismo estatal a la aventura del 18, ya que lo primero será recuperar la credibilidad de esa nada despreciable base de apoyo que el PAN conserva en la sociedad sonorense, y si las leyes de la lógica funcionan es fácil encontrar al candidato que no quiere el grupo de Padrés, viendo nada más a quién está atacando su candidato sacrificable.