12/04/2016
¿Emails engañosos, los inmortables de la Web?
El desconocimiento de los dispositivos tecnológicos puede derivar en situaciones extravagantes y también divertidas.
Correos electrónicos que anuncian el cierre de servicios o prometen grandes oportunidades económicas, simplemente, reenviando el mensaje a diez usuarios. Un engaño que ha sobrevivido a tiempos y plataformas.
El particular hábito nació en el mundo del correo postal ”tangible”, antes de la aparición de la Web. Recuerdo que una vez llegó a la puerta de mi casa una carta en cuyo interior se instaba a enviarla a familiares y amigos, si es que deseábamos una vida feliz y próspera. Mi madre, antes que arriesgarse a la incredulidad, dedicó varias horas al envío de dos decenas de sobres que también instaban a otros a continuar la cadena.
Desde la popularización del mundo online a fines de la década del noventa, ya aparecían correos electrónicos engañosos del tipo:
Por cuestiones de falta de espacio en los servidores mundiales, Microsoft cerrará Hotmail. Puedes evitarlo enviando este correo a diez contactos de tu lista. O: MSN Messenger está a punto de desaparecer. Tú puedes evitarlo enviando este mismo correo a veinte contactos. Logremos juntos que el servicio continúe en pie.
Algunas décadas más tarde, esta clase de timo online no ha dado el brazo a torcer y persigue en su búsqueda. No solamente ha sobrevivido al paso del tiempo, paralelamente ha sabido adaptarse a nuevas plataformas y es frecuente toparse con mensajes de similar naturaleza en el teléfono móvil a través de mensajes de texto e incluso dentro de las redes sociales y servicios de mensajería instantánea. De hecho, recientemente WhatsApp, hoy súper exitosa entre los usuarios móviles, ha salido a desmentir la información que circulaba en torno a una próxima baja del servicio.
¿El objetivo de este tipo de correos? Por supuesto que no se trata de calzarse el traje de superhéroes puntocom. Muchos anidan ánimos bromistas, aunque la motivación primordial de los ejemplos arriba mencionados es acumular direcciones de correo en funcionamiento y hacerse de una cuantiosa base de datos, útil para el envío de spam publicitario e incluso para ser vendida a otras empresas en busca de una cartera de contactos.
Hace pocos días llegó el siguiente correo a mi casilla en Hotmail. Se anota literalmente, sin modificaciones, ni un punto de más o de menos:
Buenos días,
Yo soy el señor C. Y. Ling, director ejecutivo alterno de las operaciones de CITIC International Bank de Hong Kong. Tengo una propuesta para que en la suma de Cinco millones de dólares EE.UU., después de la transferencia con éxito, vamos a compartir en la proporción de cuarenta para usted, sesenta y para mí. Vuelve a mi si los interesados para obtener más información.
Atentamente,
El Sr. C.Y. Ling.
Sin siquiera la cortesía de enviarlo con una buena redacción en idioma español (incluso sospecho que le han traducido con alguna herramienta automática) el señor Ling promete que pronto seré millonario. Por suerte conozco algunos caminos de la Web e incluso soy brutalmente escéptico ante las promesas que de veras tienen mejor forma que la arriba presentada. Me pregunto si algunos caerán en este tipo de trampas, en este caso más complejas, puesto que, de responderle al prometedor señor Ling, de seguro pedirán números y claves de cuentas bancarias, información en extremo más válida que la acumulación de cuentas de correo.