20/04/2026
La mayoría habla de “usar IA para programar” como si fuera una receta simple. No lo es. Y por eso la mayoría falla.
En la publicación pasada hablé de los tipos de desarrolladores y por qué tantos obtienen resultados mediocres con IA. Hoy, lo importante: cómo se trabaja de verdad.
Nunca empiezo escribiendo código.
Empiezo en modo planificación. Antes de generar una sola línea, le indico a la IA como pensar: qué se va a hacer, qué archivos se tocan, cuál es el enfoque, dónde puede romperse. Aquí es donde la mayoría se equivoca: abren la terminal, piden “hazme un login” y luego culpan a la IA cuando todo sale inconsistente. No es la herramienta, es el proceso.
Planear primero cambia todo. Detectas errores antes de que se conviertan en deuda técnica.
Luego divido el proyecto en features.
Este es el punto crítico. Si no sabes descomponer, no sabes usar IA. Separar correctamente define si obtienes piezas inconexas o una app funcional. No es algo trivial: es un sistema. Orden, dependencias, alcance.
Después, sistematizo lo repetitivo.
Cada patrón que explico dos veces, lo convierto en una “skill”. Arquitectura, navegación, DI, capas de datos. Se define una vez y se reutiliza siempre. Resultado: la IA deja de improvisar y empieza a comportarse como una extensión de tu propio criterio.
En la práctica, estás construyendo una versión digital de tu forma de trabajar.
Finalmente, dicto en lugar de escribir.
Esto parece extraño, pero no lo es. Hablar es más rápido y más rico en contexto. Mientras la mayoría escribe prompts de dos líneas, yo describo el problema completo: contexto, restricciones, intención. Más contexto = mejores resultados. Así de simple.
El flujo no es complejo, pero exige disciplina:
Planear antes de ejecutar.
Dividir correctamente.
Estandarizar lo repetible.
Comunicar con claridad.
No es conocimiento secreto.
Es método. Y casi nadie lo aplica.