21/07/2026
*REFLEXIÓN: El vato del medio*
Hoy no sé quién soy.
Me siento fuera de lugar en mi propia casa. Duermo ahí, pero soy un fantasma. Estoy fuera de lugar en el trabajo, donde antes era experto y hoy se me olvidan cosas básicas. Me siento estancado, como si todos avanzaran y yo me hubiera quedado pausado el día que la cagué.
La neta, la cagué. Traicioné a mi familia. Y desde entonces vivo pagando. No me victimizo, yo rompí algo. Pero también estoy aprendiendo que castigarme todos los días no arregla nada.
Soy el papá al que su hija de 12 le pega. Y aunque duele hasta el alma, entiendo que no me pega porque sea mala. Me pega porque está herida y soy su lugar seguro para explotar. Eso me obliga a ser mejor, no a ser víctima.
No soy el mismo de antes. Ese ya se murió. Y qué bueno, porque ese era el que creía que podía hacer daño sin consecuencias.
Hoy soy el vato del medio. Ya no soy el que era, todavía no soy el que quiero ser. Estoy en el lodo. Olvidadizo, cansado, con miedo. Pero aquí sigo. No me fui con otra, no renuncié al jale, no dejé a mis hijos.
Este es mi año del lodo. No voy a brillar. Voy a resistir. Una acción buena al día. Sin hacer más daño. Yendo a terapia. Siendo papá aunque me duela. Trabajando aunque no me reconozcan.
No sé si mi matrimonio se salve. No sé si recupere mi lugar. Pero sé que no me voy a quedar tirado donde caí.
Si estás leyendo esto del futuro, Lo lograste. No por ser perfecto, sino por no rajarte.