04/03/2026
WOW!
En 1971 ocurrió un momento discreto pero decisivo en la historia de la tecnología. El ingeniero informático Raymond Tomlinson, que trabajaba en la empresa Bolt, Beranek and Newman dentro del proyecto ARPANET, desarrolló un sistema que permitía enviar mensajes electrónicos entre computadoras conectadas a una misma red.
Hasta ese momento ya existían programas para dejar mensajes dentro de una misma máquina, pero Tomlinson modificó uno de esos sistemas para que los mensajes pudieran viajar de una computadora a otra. Para distinguir al usuario del equipo donde se encontraba, eligió un símbolo poco utilizado en los teclados: la arroba. De esa decisión nació el formato que hoy reconocemos en todas las direcciones de correo electrónico.
El primer mensaje enviado mediante este nuevo sistema fue simplemente una prueba técnica. Tomlinson explicó años después que no recordaba con exactitud su contenido, pero señaló que probablemente era una secuencia de letras escrita al azar desde el teclado, algo similar a “QWERTYUIOP”. Lo importante no era el texto, sino comprobar que el mensaje podía transmitirse correctamente entre dos máquinas distintas.
Aquel experimento marcó el inicio de una de las herramientas de comunicación más influyentes de la era digital. Con el tiempo, el correo electrónico se convirtió en una pieza fundamental de Internet, utilizado por miles de millones de personas para el intercambio de información, trabajo académico, negocios y comunicación cotidiana.